¿Cuál es la definición del pecado?


El pecado es descrito en la Biblia como la trasgresión a la ley de Dios (1 Juan 3:4) y rebelión contra Dios (Deuteronomio 9:7; Josué 1:18). El pecado tuvo su origen con Lucifer, el “Lucero, hijo de la mañana”, el más hermoso y poderoso de los ángeles. No contento con ser todo esto, el deseó ser semejante al Dios altísimo, y esa fue su caída y el inicio del pecado (Isaías 14:12-15). Cambiado su nombre a Satanás, él trajo el pecado a la raza humana en el Jardín del Edén, donde tentó a Adán y Eva con la misma seducción “...seréis como Dios,..” Génesis 3 describe su rebelión contra Dios y contra Sus mandamientos. A partir de ese momento, el pecado ha pasado a través de todas las generaciones de la raza humana, y nosotros como descendientes de Adán, hemos heredado el pecado de él. Romanos 5:12 nos dice que, a través de Adán el pecado entró al mundo, así que la muerte pasó a todos los hombres porque “la paga del pecado es muerte...” (Romanos 6:23).

A través de Adán, la heredada inclinación al pecado entró en la raza humana y los seres humanos se volvieron pecadores por naturaleza. Cuando Adán pecó, su naturaleza interior fue transformada por su pecado de rebelión, acarreándole la muerte espiritual y la depravación, la cual pasaría a todos aquellos que fueran después de él. Los humanos se volvieron pecadores, no porque ellos hayan pecado, ellos pecaron porque eran pecadores. Esta es la condición conocida como – la herencia del pecado. Así como heredamos características físicas de nuestros padres, así también heredamos nuestra naturaleza pecaminosa de Adán. El rey David lamentaba esta condición de la naturaleza humana caída en el Salmo 51:5 “He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre.”

Otro tipo de pecado es el conocido como pecado imputado. Usada tanto en asuntos financieros como legales, la palabra griega traducida como – imputación – significa tomar algo que pertenece a alguien y acreditarlo a la cuenta de otro. Antes que fuera dada la Ley de Moisés, el pecado no era imputado al hombre, sin embargo aún así los hombres eran pecadores porque heredaron el pecado. Después que la Ley fue dada, los pecados cometidos en violación a la Ley fueron imputados (acreditados) a ellos (Romanos 5:13). Aún antes que las transgresiones de la Ley fueran imputadas al hombre, la paga por el pecado (muerte) continuó reinando (Romanos 5:14). Todos los humanos, desde Adán hasta Moisés, estuvieron sujetos a muerte, no por sus acciones pecaminosas contra la Ley Mosaica (la cuál aún no tenían), sino por su propia y heredada naturaleza pecaminosa. Después de Moisés, los humanos estuvieron sujetos a muerte tanto por el pecado heredado de Adán, como por el pecado imputado por violar las leyes de Dios.

Dios usó este principio de imputación para beneficio de la raza humana, cuando Él imputó el pecado de los creyentes a la cuenta de Jesucristo, quien pagó la pena por el pecado (muerte) en la cruz. Imputando nuestro pecado a Jesús, Dios lo trató como si Él fuera un pecador, aunque Él nunca lo fue, y lo hizo morir por los pecados de todos aquellos que creyeran en Él. Es importante entender que el pecado fue imputado a Él, pero Él no lo heredó de Adán. Él sufrió el pago por el pecado, pero Él nunca fue un pecador. Su naturaleza pura y perfecta no fue tocada por el pecado. Él fue tratado como si hubiera sido culpable de todos los pecados que se han cometido por todos los que creerían, aún cuando Él no cometió ninguno. En cambio, Dios imputó la justicia de Cristo a los creyentes y acreditó nuestras cuentas Su justicia, al igual que Él le acreditó nuestros pecados a Su cuenta (2 Corintios 5:21).

El pecado personal es aquel que es cometido día tras día por el ser humano. Por haber heredado la naturaleza pecaminosa de Adán, cometemos pecados individuales y personales – todos ellos, desde la aparentemente inocente mentirilla, hasta el homicidio. Aquellos que no han puesto su fe en Jesucristo, deben pagar el castigo por estos pecados personales, así como por el imputado pecado de herencia. Sin embargo, los creyentes han sido liberados de la condenación eterna del pecado (infierno y muerte espiritual). Ahora podemos elegir si cometer o no pecados personales, porque tenemos el poder de resistir al pecado a través del Espíritu Santo que mora dentro de nosotros, santificándonos y dándonos la convicción de nuestros pecados cuando los cometemos (Romanos 8:9-11). Una vez que confesamos nuestros pecados personales a Dios y le pedimos perdón por ellos, somos restaurados a un perfecto compañerismo y comunión con Él. “Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9).

El pecado heredado, el pecado imputado, y el pecado personal – todos han sido crucificados en la cruz de Jesús, “En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia” (Efesios 1:7).

"¿Cómo puedo vencer el pecado en mi vida cristiana?"


La Biblia habla de los recursos que tenemos para vencer nuestra pecaminosidad:

(1) El Espíritu Santo – El Espíritu Santo es un don que Dios nos ha dado (a Su iglesia) para ser victoriosos en el vivir cristiano. En Gálatas 5:16-25, Dios hace un contraste entre las acciones de la carne y el fruto del Espíritu. En ese pasaje, somos llamados a caminar en el Espíritu. “Todos los creyentes ya poseen el Espíritu Santo, pero este pasaje nos dice que necesitamos caminar en el Espíritu, dejando bajo Su control nuestra voluntad. Esto significa que deberíamos llevar a la práctica lo que el Espíritu Santo nos induce a hacer en nuestras vidas, en lugar de seguir los deseos de la carne.

La diferencia que el Espíritu Santo puede hacer en la vida del creyente, se demuestra en la vida de Pedro, quien antes de ser lleno del Espíritu Santo, negó a Jesús tres veces, habiendo dicho antes, que seguiría a Cristo hasta la muerte. Una vez lleno del Espíritu, habló del Salvador a los judíos en Pentecostés, de manera fuerte y abierta.

Uno camina en el Espíritu tratando de no bloquear lo que él mismo nos induce a hacer (“sin apagar al Espíritu” como dice en 1ª Tesalonicenses 5:19) y buscar más bien, ser lleno del Espíritu (Efesios 5:18-21). ¿Cómo uno se llena del Espíritu Santo? Primero, es elección de Dios igual que lo era en el Antiguo Testamento. Elegía individuos e incidentes específicos en el Antiguo Testamento, para llenar a individuos que él escogía para llevar a cabo una obra que él la quería hecha (Génesis 41:38; Éxodo 31:3; Números 24:2; 1ª Samuel 10:10; etc.) En Efesios 5:18-21 y Colosenses 3:16, hay evidencia de que Dios escoge llenar a aquellos que se están llenando de la Palabra de Dios, como evidenciado el hecho, de que el resultado de cada llenura en aquellos versículos es similar. De manera que, eso nos lleva a nuestro siguiente recurso.

(2) La Palabra de Dios, la Biblia – 2ª Timoteo 3:16-17 dice que Dios nos ha dado Su Palabra para equiparnos para cada buena obra. Esto nos enseña cómo vivir y qué creer, nos revela cuando hemos escogido senderos erróneos, nos ayuda a regresar al sendero correcto, y nos ayuda a permanecer en ese sendero. Como nos comparte Hebreos 4:12, la Palabra es viva y eficaz, y capaz de penetrar en nuestros corazones, para arrancar los problemas más profundos que humanamente hablando no se pueden vencer. El salmista habla acerca de este poder que puede cambiar vidas en Salmos 119:9, 11, 105 y otros versículos. A Josué se le dijo que la clave del éxito para vencer a sus enemigos (una analogía para nuestra batalla espiritual) no era olvidar este recurso, sino más bien meditar en la Palabra día y noche, de manera que pudiera cumplirlo. El lo hizo, aún cuando lo que Dios le ordenó, no tenía sentido militar, y esta fue la clave para su victoria en Su lucha por obtener la Tierra Prometida.

Este comúnmente es un recurso que lo tratamos de manera trivial. Damos prueba de ello, al llevar nuestras Biblias a la iglesia o leer el devocionario diario o un capítulo diario, pero fallamos en memorizarla, en meditar en ella, en buscar la aplicación para nuestras vidas, en confesar los pecados que nos revela, en adorar a Dios por los dones que revela habernos dado. A menudo nos volvemos, o anoréxicos o bulímicos cuando se trata de la Biblia. Al alimentarnos de la Palabra, aspiramos lo suficiente como para mantenernos vivos espiritualmente, pero lo hacemos solamente cuando vamos a la iglesia (pero nunca ingerimos lo suficiente para ser cristianos saludables y prósperos); o a menudo nos alimentamos, pero nunca meditamos el tiempo suficiente, como para obtener de ella una nutrición espiritual.

Si usted no ha hecho un hábito de estudiar la Palabra de Dios sobre una base diaria de una manera significativa, y de memorizarla mientras pasa a través de los pasajes que el Espíritu Santo deja grabado en su corazón, es importante que desde ya comience a hacer de ello un hábito. También le sugiero comenzar un diario (puede ser en el computador si usted puede tipiar más rápido que escribir) o en un cuaderno espiral, etc. Tenga como un hábito no dejar la Palabra de Dios, hasta que haya escrito algo que lo beneficie. A menudo, yo anoto oraciones que hago a Dios, pidiéndole que me ayude a cambiar en las áreas en las que El también me pedido hacerlo. ¡La Biblia es la herramienta que utiliza el Espíritu en nuestras vidas y en las vidas de otros (Efesios 6:17), una parte indispensable y primordial de la armadura que Dios nos da, para pelear nuestras batallas espirituales (Efesios 6:12-18)!

(3) La oración – Este es otro recurso esencial que Dios ha dado. Nuevamente, este es un recurso que los cristianos mencionan pero no lo ponen en práctica, le dan un uso muy pobre. Tenemos reuniones de oración, tiempos de oración, etc., pero no encontramos el uso que le daba a ella la iglesia de la antigüedad, como puede ver en los ejemplos (Hechos 3:1; 4:31; 6:6; 13:1-3, etc.). Pablo repetidamente menciona cómo oró por aquellos a quienes ministró. Nosotros tampoco utilizamos de la manera correcta este gran recurso que está a nuestra disposición. Pero Dios nos ha dado promesas maravillosas concernientes a la oración (Mateo 7:7-11; Lucas 18:1-8; Juan 6:23-27; 1ª Juan 5:14-15, etc.). ¡Y nuevamente Pablo incluye esto, en su pasaje referente a cómo prepararse para la batalla espiritual (Efesios 6:18)!

¿Cuán importante es esto? Al observar nuevamente a Pedro, se puede ver palabras de Cristo para él en el Huerto de Getsemaní antes de que lo negara. Ahí, mientras Jesús está orando, Pedro está durmiendo. Jesús lo despierta y dice, “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil” (Mateo 26:41). Usted, como Pedro, quiere hacer lo que es correcto, pero no encuentra la fortaleza. Necesitamos seguir la recomendación de Dios, de mantenernos buscando, llamando, pidiendo… y El va a darnos la fortaleza que necesitamos (Mateo 7:7). Pero necesitamos no solamente mencionar, sino poner en práctica este recurso.

No estoy diciendo que la oración es mágica. No lo es. Dios es formidable. La oración es simplemente reconocer nuestras propias limitaciones, y el poder inagotable de Dios, y volvernos a El por esa fuerza, para hacer lo que EL quiere que hagamos (no lo que NOSOTROS queremos hacer) (1ª Juan 5:14-15).

(4) La Iglesia - Nuevamente, este último recurso es uno que tendemos a ignorar. Cuando Jesús envió a Sus discípulos, los envió de dos en dos (Mateo 10:1). Cuando leemos acerca de los viajes misioneros en el libro de los Hechos, vemos que no salían uno a la vez, sino en grupos de dos o más. Jesús dijo que donde están dos o tres congregados en Su nombre, allí está El en medio de ellos (Mateo 18:20). El nos manda a no dejar de congregarnos como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras (Hebreos 10:24-25). El nos manda confesar nuestras ofensas unos a otros (Santiago 5:16). En la literatura acertada del Antiguo Testamento, se nos dice que hierro con hierro se aguza; y así el hombre aguza el rostro de su amigo (Proverbios 27:17) “Cordón de tres dobleces no se rompe pronto”. Hay fortaleza en el número (Eclesiastés 4:11-12).

Hay hermanos y hermanas en Cristo, que se comunican a través del teléfono o en persona, y comparten su caminar cristiano, sus luchas, sus problemas, etc., se comprometen a orar unos por otros, y son responsables de sostenerse unos a otros para aplicar la Palabra de Dios en sus relaciones, etc.

Algunas veces los cambios vienen rápidamente en unas áreas, y lentamente en otras. Pero Dios nos ha prometido, que mientras hacemos uso de sus recursos, El VA a producir cambio en nuestras vidas. ¡Persevere sabiendo que El es fiel a Sus promesas!

Pagando un precio:


EL ALTO PRECIO DE SER FIEL A DIOS
1 Reyes 19-22
 “Tras el terremoto hubo un fuego; pero Jehová no estaba en el fuego. Y tras el fuego se escuchó un silbo apacible y delicado. Cuando Elías lo oyó, se cubrió el rostro con el manto, salió y se puso a la puerta de la cueva. Entonces le llegó una voz que le decía: ¿Qué haces aquí Elías? Él respondió: He sentido un vivo celo por Jehová...”. 1 Reyes 19:12-14ª
Pastor Víctor Cortes, predicando en
San Jacinto del Cauca (Bolívar)
El encuentro de Jehová con Elías tiene como escenario, el monte Horeb (Sinaí), en donde el mismo Señor hizo un pacto con Israel. Sin embargo, hay una gran diferencia en el modo de la revelación divina: Según Éxodo 19, Jehová manifestó su presencia en el huracán, el terremoto y el fuego; aquí en cambio, esas señales preceden al silbo apacible y delicado en el cual se presenta el Señor. Esto contrasta al Dios de Israel con Baal, el dios de las tormentas y fenómenos meteorológicos (RV95)
En 1 Reyes 20, El rey Acab tenía 2000 carros y 10000 infantes; mientras que los aliados enemigos tenían 3949 carros, 1900 jinetes, 1000 camellos y 62900 infantes. Acab estaba fatalmente envuelto en la guerra contra el rey de Damasco; Ben Adad se alió a 32 reyes para atacar a Israel; pero Dios animó a Acab por medio de un profeta, para que inicie la batalla y tenga la seguridad que el Señor vencería a todos sus enemigos y así ocurrió.
En 1 Reyes 21, Cuando Nabot de Jezreel no quiso venderle su viña, el rey Acab se puso triste, su mujer Jezabel sobornó a dos hombres malvados para que testifiquen contra Nabot, diciendo que él había maldecido a Dios y acto seguido el pueblo lo mató. Cuando Acab iba a tomar posesión de la viña, se le aparece Elías, el profeta, quien lo amonesta y profetiza que los perros beberán la sangre de él y su mujer. Entonces, Acab ante esta sentencia se humilla y Dios decide hacer justicia en tiempos de su hijo.
En 1 Reyes 22, Los falsos profetas anunciaban “cosas positivas”, el éxito; pero el profeta Micaías dijo: “Lo que Dios me diga eso diré”. Se mantuvo fiel a Dios, a pesar de la cárcel. Josafat un buen rey de Judá, agradó a Dios, aunque no quitó los santuarios paganos, debió asesorarse bien y evitar la mala compañía de Acab. Mientras Ocozías, rey del Norte, hizo lo malo ante Dios.
Pague el precio de la fidelidad para agradar a Dios.
ORE:
Padre, quiero ser fiel a pesar de las criticas, para adorarte sólo a ti.

Los Triunfos de Jesucristo en la cruz


“LOS TRIUNFOS EN LA CRUZ”
SAN JUAN 12: 27-36
INTRODUCCIÓN:
En estos días se habla bastante de la muerte y resurrección de Jesús, se presentan películas, se realizan actividades religiosas pero en realidad ¿Se tendrá completa claridad de lo que en realidad se dio en la Cruz?
Vale la pena que reflexionemos en los triunfos que se dieron en la Cruz.

I. EN LA CRUZ FUE ECHADO FUERA EL PRINCIPE DE ESTE MUNDO Y DESPOJO A LAS POTESTADES. (Juan 12:31; Colosenses 2:14, 15)




Juan 12:31  Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera.
Col 2:14-15  anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz,  y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.

II. EN LA CRUZ, JESÚS ATRAJO AL PECADOR. (Juan 12: 32)
Juan 12:32  Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo.

III. EN LA CRUZ SE NOS ABRIÓ UN CAMINO VIVO Y NUEVO. (Mateo 27: 51)
Mat 27:51  Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron;
La cortina que separaba el Lugar Santo del Lugar Santísimo se rompió en dos en el momento en que Cristo murió, simbolizando que la barrera entre Dios y el hombre había sido quitada. Ahora todos tenemos la libertad de acercarnos a Dios, gracias al sacrificio de Cristo por nuestros pecados en la cruz

IV. EN LA CRUZ SE NOS DIO PERDÓN DE LOS PECADOS. (Lucas 23: 42-43)
a) El ladrón arrepentido busco a Jesús.
Lucas 23:42-43  Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.

V. EN LA CRUZ FUE DECLARADO “REY”. (Lucas 23: 38)
Lucas 23:38  Había también sobre él un título escrito con letras griegas, latinas y hebreas: ESTE ES EL REY DE LOS JUDÍOS.

VI. EN LA CRUZ SE DIO UNA REVELACIÓN CLARA DE LA DEIDAD DE JESÚS. (Marcos 15:39)
Mar 15:39  Y el centurión que estaba frente a él, viendo que después de clamar había expirado así, dijo: Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios.

VII. EN LA CRUZ ANULO EL ACTA QUE HABÍA EN CONTRA DE NOSOTROS. (Colosenses 2: 14)
Col 2:14  anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz,

VIII. EN LA CRUZ FUIMOS RECONCILIADOS CON DIOS. (Efesios 2:16)
Efe 2:16  y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades.

IX. EN LA CRUZ ALCANZAMOS LA PAZ CON DIOS. (Colosenses 1: 20)
Col 1:20  y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.

CONCLUSIÓN:
Ante estas realidades la pregunta del siglo es:
¿QUÉ HARAS CON JESÚS?
¿TE HAZ APROPIADO DE LAS VICTORIAS DE CRISTO EN LA CRUZ?

El Pecado


La Definición Divina
Introducción
A. Cuando se oye la palabra “pecado”, se puede pasar por alto la envidia, la avaricia, el orgullo o el prejuicio, pero estos también son pecados.
B. Al analizar nuestras vidas, puede ser fácil pasar por alto los pecados de omisión, pero estos también son tan letales como los pecados de comisión.



I. El pecado es la infracción de la ley de Dios (1 Juan 3:4).
A. Nuestras infracciones pueden no siempre ser aparentes para otros (Mateo 23:27-28), pero lo son para Dios (Hebreos 4:13).
B. La práctica de tales infracciones guía a la destrucción eterna (Mateo 7:23; 13:41-42; 2 Tesalonicenses 2:7-10).
C. Gracias al sacrificio de Jesús (Hechos 2:23), no tenemos que morir (Tito 2:14; Romanos 4:7-8; Hebreos 10:17).
D. Una vez que somos limpios, no debemos continuar practicando el pecado (Romanos 6:16-23; 2 Corintios 6:14).
II. Cualquier cosa que no realizamos con fe es pecado (Romanos 14:23).
A. Lo que es “de fe” viene por el oír la Palabra de Dios (Romanos 10:17).
B. Frecuentemente Dios ha enfatizado la importancia de vivir por fe (Hebreos 11).
III. La omisión de buenas obras es pecado (Santiago 4:17).
A. No todos los pecados que condenan al hombre son pecados de comisión (Mateo 25:24-30,41-46).
B. ¿Estamos omitiendo algún mandamiento de Dios?
Conclusión
A. Toda injusticia es pecado (1 Juan 5:17).
B. Si no nos apartamos de la iniquidad (2 Timoteo 2:19; 1 Juan 1:9), el Señor ordenará que nos apartemos de Él (Lucas 13:27).
C. Ya que “la paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23), es esencial que busquemos el perdón de cualquier pecado que tengamos en nuestras vidas.

El Oficio de Pastor


Cuiden ustedes de las personas que Dios dejó a su cargo, pues ellas pertenecen a Dios. Cuídenlas, como cuida el pastor a sus ovejas. Háganlo con mucho gusto, como Dios quiere, y no por obligación. No lo hagan para ganar dinero, sino con un gran deseo de servir. 1 Pedro 5:3 BLS
La palabra del Señor nos permite ver la analogía que Dios hace con los ministros que pone al cuidado de su pueblo. El compara a sus siervos con pastores, porque sus funciones se parecen entre sí.
El oficio de Pastor no es nuevo, porque vemos que El Padre ejerce este oficio, ya que el salmista le dice Jehová es mi Pastor (Salmo 23:1).
El Hijo también se presenta como un Pastor cuando dice: yo soy el Buen Pastor.. (Juan 10:11). Y El Espíritu Santo también ejerce esta labor, porque dice la escritura: El Espíritu de Jehová los pastoreó… (Isaías 63:14).
Pastor se traduce del vocablo griego Poimen , que se utiliza de un sentido natural , uno que cuida rebaños y no meramente uno que los alimenta.
Se usa metafóricamente de Cristo, y de aquellos que ejercen el pastoreado en la iglesia. Los pastores conducen y apacientan a la grey cuidando de ella. Eso involucra un cuidado tierno y una supervisión llena de atención (Diccionario Vine).
La palabra Pastorear se traduce del vocablo Hebreo Ra’ah y tiene que ver con la manera en que el ganado se alimenta a campo abierto bajo el cuidado de un pastor (Diccionario Vine). Utilizando los dos términos, podemos decir que un pastor tiene la tarea de cuidar y alimentar el rebaño que le encomendaron.
Con lo expuesto anteriormente nos damos cuenta de la importancia que Dios le da a este ministerio. En La
dispensación de la Gracia, Él Espíritu Santo también actúa como Pastor a través de sus ministros, quienes deben cumplir con diferentes funciones.
1. Pastorea a los recién convertidos.
Como pastor pastorea su rebaño: recoge en brazos los corderitos, en el seno los lleva, y trata con
cuidado a las paridas Isaías 40:11 BJ2.
El pastor tiene tareas muy importantes, entre ellas mostrar el amor de Dios y el propio a las personas que acaban de convertirse a Cristo.
Las personas que vienen de andar en tinieblas, a menudo son victimas de problemas graves y por ello se
refugian en los caminos de Dios (Mateo 11:28). Un Buen ministro conoce esta situación y se preocupa por su condición, les presta atención, las cuida, actúa con tacto, con ternura y evitará lastimar a estos nuevos cristianos.
El Señor amonesta severamente a quienes las dispersan, no las cuidan y no se preocupan por ellas (Jeremías
23:2)
2. Pastorea con cuidado a quienes le ayudan en su labor.
Como pastor pastoreará su propio hato. Con su brazo juntará los corderos; y en su seno los llevará.
Conducirá con cuidado a las que están dando de mamar Isaías 40:11 VNM.
Los recién convertidos son los más indefensos espiritualmente, por lo que el pastor delega a otros miembros
para que los cuiden y tengan la capacidad de alimentarlos; La finalidad es que crezcan robustos y fuertes.
Los ayudantes que están dando de mamar la leche espiritual, también necesitan cuidados especiales (1 Corintios 3:2). Ellos deben estar bien alimentados con la palabra y ser tratados con amabilidad, para que ministren amor y no hostilidad. De eso dependerá en parte el desarrollo y la salud de los nuevos miembros (1 Timoteo 1:16 BLS).
3. Pastorea a la congregación.
Tened cuidado de vosotros y de toda la grey, en medio de la cual os ha puesto el Espíritu Santo como
vigilantes para pastorear la Iglesia de Dios, que él se adquirió con la sangre de su propio hijo. Hechos
20:28 BJ3. El Espíritu Santo da la pauta para que el pastor tenga la función de vigilante o supervisor, esta palabra en griego se conoce como episkopos, siendo su significado el siguiente: uno que está encargado de observar las cosas que se hacen y que se hagan correctamente; uno que cura; uno que conserva.
Denota que el Pastor debe observar el desempeño de las personas que están a su cargo, ver si están lastimadas, observarlas periódicamente hasta que las heridas de esta sanen, para que se mantengan firmes en el evangelio.
Regularmente muchas ovejas vienen lastimadas de otras partes y buscan un lugar donde refugiarse de ese dolor, cuando llegan a otra congregación, los pastores deben ver la condición de la persona, si llega lastimada por causa de algo que hizo o si la lastimaron injustamente, evaluar y actuar. Para que esta se acople a su nuevo hogar y pueda ser supervisada y trabajada con las demás personas que están bajo la responsabilidad del Pastor.
4. No ejercen señorío sobre el rebaño.
No sean tiranos con los que están a su cuidado, sino sean ejemplos para el rebaño. 1 Pedro 5:3 NVI
Un tirano es una persona que gobierna sin justicia y a medida de su voluntad. Abusa de su poder, superioridad o fuerza.
La Palabra del Señor nos permite ver que los pastores son sus representantes (Jeremías 3:15) y un buen ministro sabe administrar bien la autoridad que le ha sido delegada, la cual debe ejercer para construir y cimentar la iglesia y no para destruirla (2 Corintios 2:8).  Un buen pastor reconoce que es un servidor y no un señor (Juan 10:11).
5. El Pastor sana las heridas.
He visto sus caminos; pero le sanaré, y le pastorearé, y le daré consuelo a él y a su enlutado Isaías
57:18.
La actitud del pastor debe ser como la del buen samaritano, que tiene compasión de las personas que han sido maltratadas, principalmente por aquellos que las han golpeado para robarles, tanto en lo espiritual como en lo material. Para ello necesitan vino y aceite, estos elementos tipifican muchas cosas como: gozo y unción, que ayudará a sanar los golpes que recibió la persona que llega, tanto en otra congregación como en el mundo.
El dar consuelo implica que la persona llega lastimada y necesita ser sanada o restaurada de alguna pena o dolor que traiga en su corazón.
6. Hablan la Palabra de Dios.
Acordaos de vuestros pastores que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el
resultado de su conducta, e imitad su fe Hebreos 13:7
El Pastor debe estar nutrido con la Palabra de Dios, procurando poner en práctica lo que enseña para ser ejemplo de los demás, debe evitar ser contaminado con humanismos. Se debe guiar por la Palabra de Dios y no por conceptos humanos, debe buscar soluciones a las cosas que se le presentan basándose en la Biblia.
Cuando un pastor no está lleno de la Palabra fácilmente se inclina por doctrinas erradas, dirigiéndose únicamente por lo que ve, de la forma que le sucedió a Lot, este varón guió a su familia a Sodoma porque se baso en lo que veía y no en promesas Dios como lo hizo Abraham, trayendo consecuencias para él y su familia.
7. Ejercen gobierno en la iglesia local.
Obedeced a vuestros pastores y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes
han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso
Hebreos 13:17 .
El ejercer gobierno implica responsabilidad y diligencia por parte del pastor, pues ellos “velan por las almas” de las personas que están bajo su responsabilidad.
Un pastor que ejerce buen gobierno es aquel que sabe administrar su hogar y a los suyos con amor, que provee el alimento espiritual y material a su debido tiempo.
Sabe y reconoce que la autoridad que le dieron es para la edificación del pueblo y no para enseñorearse de ellos, porque entiende que las almas Cristo las compró y él sólo es un siervo del Señor.
8. Rendirán cuenta a Dios por nuestras almas.
Obedeced a vuestros pastores y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes
han de dar cuenta. Permitidles que lo hagan con alegría y no quejándose, porque eso no sería
provechoso para vosotros Hebreos 13:17 LBA
El ministro deberá responder por cada alma que este bajo su responsabilidad, de la forma en que lo alimentó, lo restauró o como fue su trato con ella, vemos como algunos pastores descuidan la viña que les dan a cuidar (Cantares 1:6) y como otras maltratan a los que están bajo su responsabilidad porque creen que no van a rendir cuentas (Mateo 21:33-35).
Vemos como en el libro del profetas Jeremías Dios le reclama a los pastores que no cumplieron su función de atender como debían a los que estaban a su cargo, sin embargo también vemos como el Señor recompensa a los siervos que trabajaron con diligencia diciéndoles:”buen siervo fiel”.
9. Reconoce la capacidad de las personas a su cargo.
Génesis 33:13 Y Jacob le dijo: Mi señor sabe que los niños son tiernos, y que tengo ovejas y vacas
paridas; y si las fatigan, en un día morirán todas las ovejas.
El pastor sabe cómo tratar a cada uno de los que están bajo su cargo, conoce la capacidad de los que lo ayudan y de los que ministra, no exige de ellos más de lo que pueden dar según su capacidad, su caminar no es acelerado sino al ritmo de las personas más pequeñas, espiritualmente, no las cansa porque sabe que no resistirían el paso que el lleva, a diferencia de Esaú que no le importó la condición de las personas que venían con su hermano.
Así mucho ministro que no tiene misericordia de las personas que están bajo su cuidado, exigen a los de menor capacidad y estatura espiritual que caminen al ritmo que ellos van, como resultado de esto, algunas personas se debilitan y se estancan en su caminar pues los fatigaron.
Conclusión: el Pastor es el encargado de cuidar, dirigir y aplicar amor a las personas que están bajo su cuidado, restaurarlas y atenderlas como si fueran suyas, pero sabiendo que el dueño de estas es el Señor Jesucristo y que pedirá cuentas por cada una de ellas, sea que las trato con amor o que las haya tratado con opresión.

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