viernes, 24 de julio de 2009

Estudio sobre los Diez Mandamientos.


UN EXAMEN AL DECALOGO


EXODO 20:1-21


INTRODUCCION:
Dios habla de muchas maneras a los hijos de los hombres; por la conciencia, por providencias, por su voz, a todas las cuales debemos atender cuidadosamente; pero nunca habló, en momento alguno, como cuando dio los Diez Mandamientos. Dios había dado antes esta ley al hombre; estaba escrita en su corazón, pero el pecado la desfiguró tanto que fue necesario revivir el conocimiento de ella. La ley es espiritual, y toma conocimiento de los pensamientos, deseos y disposiciones secretas del corazón. Su gran exigencia es el amor, sin el cual la obediencia externa es pura hipocresía. Requiere la obediencia perfecta, infalible, constante; ninguna ley del mundo admite la desobediencia. Cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos, Santiago 2:10. Omitir o variar algo en el corazón o en la conducta, en pensamiento, palabra u obra, es pecado y la paga del pecado es muerte.
Para Israel la justicia de la Ley era una obligación; para el cristiano es un gozo.

1. DIVISION NATURAL DEL DECALOGO: Haciendo una observación al texto se pueden dividir en dos grupos asi:
a. Primer grupo: 1º al 4º mandamientos: Deber hacia Dios Éx 20.3–11; Mt 22.37, 38
b. Segundo grupo: 5º al 10º mandamientos: Deber hacia nuestro prójimo Éx 20.12–17; Mt 22.39.
De esta simple observación se puede concluir que nuestro amor a Dios debe ser de todo corazón: nuestro amor a nuestro prójimo debe ser sin egoísmo.

2. LOS DIEZ MANDAMIENTOS Y JESUS
Primer Mandamiento:
Éxodo 20:3 “No tendrás dioses ajenos delante de mí”.
El primer mandamiento se refiere al objeto de adoración, JEHOVÁ, y solo a Él. Esto implica: Lugar único para Dios en nuestros pensamientos.
Sobre este mandamiento Jesús dijo: “… Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás…” Mateo 4:10
Segundo Mandamiento:
Éxodo 20:4-6 “no te haras imagen,…”
El segundo mandamiento se refiere a la adoración que debemos rendir al Señor nuestro Dios. Se prohíbe hacer imagen o retrato de la Deidad en cualquier forma o propósito; o adorar cualquier criatura, imagen o cuadro, pero el alcance espiritual de este mandamiento va mucho más allá. Aquí se prohíbe toda clase de superstición y el empleo de inventos puramente humanos para la adoración de Dios. Esto implica: Honor único debido a su Persona.
Sobre este mandamiento Jesús dijo: “Ningún siervo puede servir a dos señores;…” Lucas 16:13.
Tercer Mandamiento:
Éxodo 20:7 “No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano;…”
El segundo mandamiento se refiere a la adoración que debemos rendir al Señor nuestro Dios. Se prohíbe hacer imagen o retrato de la Deidad en cualquier forma o propósito; o adorar cualquier criatura, imagen o cuadro, pero el alcance espiritual de este mandamiento va mucho más allá. Aquí se prohíbe toda clase de superstición y el empleo de inventos puramente humanos para la adoración de Dios. Esto implica: Reverencia única debida a su Nombre.
Sobre este mandamiento Jesús dijo: “Pero yo os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios;…” Mateo 5:34.
Cuarto Mandamiento:
Éxodo 20:8-11 “Acuérdate del día de reposo para santificarlo… no hagas en él obra alguna,…”
La forma del cuarto mandamiento, “Acuérdate”, demuestra que aquí no es la primera vez que se da, sino que era conocido antes por el pueblo. Un día de cada siete debe ser santificado. Seis días se dedican a los asuntos del mundo, pero no como para descuidar el servicio de Dios y el cuidado de nuestras almas. En esos días debemos hacer todo nuestro trabajo, sin dejar nada por hacer para el día de reposo. Cristo permitió los trabajos inevitables, y las obras de caridad y piedad; porque el día de reposo fue hecho para el hombre y no el hombre para el día de reposo, Marcos 2:27; pero están prohibidos todos los trabajos superfluos, vanidosos, o darse el gusto en cualquier forma. Comerciar, pagar salarios, arreglar cuentas, escribir cartas de negocio, estudios seculares, visitas superfluas, viajes o conversaciones livianas, no guardan santo este día para el Señor. La pereza e indolencia pueden ser un reposo carnal, pero no santo. El día de reposo para el Señor debe ser un día de descanso del trabajo secular, para reposar en el servicio de Dios. Esto implica: Consideración única debida a su día.
Sobre este mandamiento Jesús dijo: “El día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo. Por tanto, el Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo”. Marcos 2:27-28
Quinto Mandamiento:
Éxodo 20:12 “Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da”.
El quinto mandamiento se refiere a los deberes hacia nuestros parientes. “Honra a tu padre y a tu madre”, incluye estimarlos, lo que se demuestra en nuestra conducta, en la obediencia a sus mandatos legítimos: ir cuando os llamen, ir donde os envíen, hacer lo que os pidan, refrenarse de lo que os prohíban; y esto, como hijos, hacerlo alegremente a partir de un principio de amor. Además, la sumisión a sus consejos y correcciones. Esforzarse en todo para dar comodidad a los padres y hacer fácil su vejez; mantenerlos si necesitan sostenimiento, cosa que nuestro Salvador hace que esté particularmente comprendida en este mandamiento. Esto implica: Respeto filial debido a los padres.
Sobre este mandamiento Jesús dijo: “El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí;…” Mateo 10:37.
Sexto Mandamiento:
Éxodo 20:13 “No matarás”.
El sexto mandamiento requiere que consideremos la vida y seguridad de los demás así como tenemos consideración por la propia. Puede incluirse allí el tentar a los hombres al vicio y a los delitos que acortan la vida. La mala conducta, como la que puede romper el corazón de padres, esposas u otros parientes, o acortarles la vida, es una transgresión de este mandamiento. Aquí se prohíbe la destrucción de nuestra propia vida. Esto implica: Santidad de la vida del prójimo y nuestra.
Sobre este mandamiento Jesús dijo: “Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio;…” Mateo 5:22-
Séptimo Mandamiento:
Éxodo 20:14 “No cometerás adulterio”.
El séptimo mandamiento se refiere a la castidad. Debemos temer tanto eso que contamina el cuerpo como aquello que lo destruye. Lo que tiende a contaminar la imaginación o a despertar pasiones, queda bajo esta ley, como son los retratos obscenos, libros o conversaciones impuros, o cualquiera otra materia afín. Esto implica: Santidad del cónyuge de nuestro prójimo.
Sobre este mandamiento Jesús dijo: “Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón”. Mateo 5:28.
Octavo Mandamiento:
Éxodo 20:15 “No hurtarás”.
El octavo mandamiento es la ley del amor en cuanto al respeto de la propiedad ajena. Esto implica: Protección de la propiedad de nuestro prójimo.
Sobre este mandamiento Jesús dijo: “y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa;…” Mateo 5:40.
Noveno Mandamiento:
Éxodo 20:16 “No hablarás contra tu prójimo falso testimonio”.
El noveno mandamiento se preocupa de nuestro buen nombre, del propio y del prójimo. Prohíbe hablar falsamente de cualquier cosa, mentir, hablar con equívocos y planear o pretender engañar en cualquier forma a nuestro prójimo. Hablar injustamente contra nuestro prójimo, dañar su reputación. Dar falso testimonio contra él o, en la conversación corriente, calumniar, murmurar y andar con chismes; tergiversar lo que se ha hecho, exagerar, y pretender de cualquier forma mejorar nuestra reputación degradando la fama del prójimo. ¡Cuántas veces quebrantan a diario este mandamiento personas de todos los rangos! Esto implica: Preservación de la reputación de nuestro prójimo.
Sobre este mandamiento Jesús dijo: “Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio”. Mateo 12:36.
Decimo Mandamiento:
Éxodo 20:17 “No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo”.
El décimo mandamiento golpea la raíz: “No codiciarás”. Los otros prohíben todo deseo de hacer lo que será un daño para nuestro prójimo; este prohíbe todo deseo ilícito de tener lo que nos produzca placer a nosotros mismos. Esto implica: Preservación del honor de nuestro prójimo.
Sobre este mandamiento Jesús dijo: “Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee”.

3. Toda transgresión de la Ley brota del egoísmo y es pecado.
1Jn 3:4 Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley.

4. Las enseñanzas apostólicas respecto a la Ley:
Para el pecador:
Imposibilidad de ser justificado por ella Ro 3.27, 28; Gl 3.11
Para el santo:
El amor es el cumplimiento de la Ley Ro 13.10; Stg 2.8

CONCLUSION:
Esta ley, tan extensa que no podemos medirla, tan espiritual que no podemos evadirla, y tan razonable que no podemos encontrarle defecto, será la regla del futuro juicio de Dios, como es la regla para la conducta presente del hombre. Si somos juzgados por esta regla, encontraremos que nuestra vida se ha pasado en transgresiones. Con esta santa ley y un juicio espantoso que nos espera, ¿quién puede despreciar el evangelio de Cristo? El conocimiento de la ley muestra la necesidad del arrepentimiento. El pecado ha sido destronado y crucificado en el corazón de cada creyente, y se ha escrito en él la ley de Dios, y se ha renovado la imagen de Dios. El Espíritu Santo le capacita para odiar el pecado, huir de él, amar y obedecer esta ley con sinceridad y verdad; tampoco dejará de arrepentirse.


NOTA: este estudio biblico fue presentado a La Fundacion Universitaria Bautista de Cali, Colombia, dentro del diplomado en Antiguo Testamento que realiza el Pastor Victor Cortes con esta Institucion.